Los aromas despiertan recuerdos, generan sensaciones y son capaces de alterar nuestro estado de ánimo de forma rápida y contundente.

Los organismos vivos tenemos un lenguaje no verbal, sutil e inconsciente mucho más intenso de lo que creemos. Poseemos mecanismos que garantizan la supervivencia de la especie y que funcionan solos, sin que los controle la voluntad, entre ellos las emociones y sensaciones: hambre, sed, deseo sexual, placer, miedo, ira…
Aunque en el caso de los animales humanos, la existencia de un neocórtex cerebral permite regular y modular nuestras respuestas a estas sensaciones innatas y primitivas.
La zona de nuestro cerebro encargada de gestionar estas funciones es el Sistema Límbico.

 

El sistema límbico se encuentra en la zona central de nuestro cerebro y está constituido por diferentes estructuras, entre ellas el tálamo, hipotálamo, hipocampo y amígdala cerebral.
La velocidad de las respuestas instintivas que se gestionan aquí, se debe a que no es necesario que siga el trayecto destinado a las vías cerebrales superiores del sistema nervioso central. El sistema límbico tiene una interacción directa con el sistema endocrino (encargado de regular nuestras hormonas) y con el sistema nervioso neurovegetativo o autónomo (encargado de gestionar las funciones automáticas de nuestro organismo)

Podríamos decir que el sistema límbico es la “maquinaria” que se pone en marcha, sin que apenas nos demos cuenta, y hace que nuestro cuerpo responda con emociones diferentes ante estímulos externos tan variados como pueden ser unas imágenes, palabras, recuerdos, aromas….

Las emociones que sentimos, básicamente se deben a la presencia o ausencia de ciertas hormonas circulando por nuestro organismo, como consecuencia de un estímulo adecuado que ha hecho reaccionar a nuestro sistema límbico, y a nuestro cerebro.

Este “centro emocional” no actúa al margen del resto del cerebro y no debemos quedarnos con este sencillo resumen. Diferentes procesos cognitivos y de memoria también interactúan entre las estructuras que conforman este sistema, así que nuestro aprendizaje, único y exclusivo para cada persona, tiene mucho que decir sobre nuestras sensaciones, emociones y sobre cómo nos impactarán los aromas.

¿Por qué hablamos de todo esto para explicar Aromaterapia?

Es necesario conocer el funcionamiento de esta parte tan particular de nuestro cerebro para entender cómo reaccionamos ante los aromas.

Aromaterapia

Las moléculas aromáticas estimulan las células receptoras de nuestro olfato, llegan al bulbo olfatorio y de ahí, de forma prácticamente directa, llegan al sistema límbico, donde influirán sobre el sistema nervioso vegetativo o autónomo y sobre el sistema endocrino, desencadenando respuestas hormonales, y por tanto también emocionales.

Cuando estamos en contacto con un aroma, si sus moléculas son capaces de llegar hasta el centro de mi cerebro, será importantísimo que éstas sean naturales, orgánicas y el máximo de ecológicas que sea posible. Así deben ser los productos que se utilizan en Aromaterapia.

Aceites Esenciales

Exactamente, ¿de qué substancias estamos hablando cuando nos referimos a Aromaterapia?

Hablamos de unas substancias denominadas Aceites Esenciales,
obtenidos de especies vegetales concretas, todas ellas con características terapéuticas específicas.

De forma genérica, los aceites esenciales están constituidos por moléculas extremadamente aromáticas, pertenecientes a diferentes familias químicas (alcoholes, fenoles, cetonas, terpenos, éteres, ésteres, etc.), que son los principios activos que actuarán sobre nuestro organismo.

Esta es la razón química y fisiológica por la cual los aromas pueden generar de pronto, y sutilmente a la vez, una sensación placentera y de bienestar, hacernos sentir alegría, tristeza o melancolía… En definitiva, influir sobre nuestras sensaciones y emociones.

Eso sí, siempre que se utilicen de forma adecuada.

En nuestro curso de Aromaterapia en Espai Manual Barcelona, damos importancia a entender cómo nuestro cerebro procesa los aromas y qué principios activos son los que encontramos en los aceites esenciales, para de esta manera poder tener en cuenta las indicaciones y cómo no, las contraindicaciones.

Una vez has adquirido esta base, entramos a profundizar en cada uno de los aceites esenciales que trabajamos, junto a otras materias naturales que permiten un uso de la Aromaterapia en el campo de las Técnicas Manuales.

¿Preparada/o para despertar tu olfato?

Marifé López
Bióloga y formadora en Aromaterapia y Técnicas Manuales en Espai Manual Barcelona.

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