¿Te has parado a pensar en las veces que un aroma te ha transportado a un recuerdo agradable? ¿Recuerdas qué sientes al oler tu perfume favorito? ¿o el de una persona muy querida por ti?…. Pocas cosas son capaces de hacerte revivir un recuerdo de forma tan intensa como un aroma. Cuando estamos en contacto con un olor que nos encanta, nos genera placer, se inunda nuestra mente con este aroma, y al igual que cuando besamos, solemos cerrar los ojos, inconscientemente, para sentirlo más y mejor.

Realmente, no todos los aromas a los que estamos expuestos se pueden acoger al término Aromaterapia, en principio sólo aquellos de origen natural y provinientes de plantas. El mundo de los aromas y los efectos que éstos generan sobre nosotros es enorme y complejo. Las investigaciones que se llevan a cabo sobre esos temas continúan creciendo, apareciendo así cada vez más y más información que constata hasta qué punto un simple aroma nos hace tomar decisiones o es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo, y… !!Sin darnos cuenta¡¡

En este post vamos a centrarnos en aromas que sí entran en el ámbito de la  Aromaterapia . Su origen se basa en la Fitoterapia y se concreta con el uso de una parte específica de las plantas: los aceites esenciales. La Aromaterapia es una terapia con una capacidad sanadora tan sutil como contundente. Los efectos que genera sobre la salud abarcan todos los aspectos del organismo: físico, mental y emocional. El conocimiento de las virtudes curativas de ciertas plantas y sus aceites esenciales se remonta a tiempos ancestrales, y en la actualidad ya somos capaces de entender, en gran medida, a qué se deben estos efectos. Pero además de toda esa capacidad terapéutica, además de los nuevos estudios neurofisiológicos que demuestran su impacto en nuestro cerebro, además de existir aceites esenciales indicados para casi cualquier cosa…. Resaltar i reivindicar el placer que proporciona olerlos, es fascinante.

Este post va de eso, de conectar con lo sencillo de dejarse levar por un aroma, de sentir el placer que nos produce un olor que nos gusta. El efecto terapéutico va incluido, no puede desligarse, es un “pack” y hará su función sin que tengamos que forzar nada.

Si ya conoces cómo funciona la Aromaterapia y estás familiarizado/a con los aromas, elegirás unos u otros a veces dependiendo del día o la época que te está tocando vivir o tal vez únicamente elijas dependiendo de las propiedades de los aceites esenciales que mejor se adaptarán a lo que deseas tratar. ¿Alguna vez escoges sencillamente para date el placer de oler uno u otro?

Si desconoces por completo qué es realmente la Aromaterapia, sería ideal dejarse aconsejar por un aromaterapeuta. En este post os proponemos unos cuantos aceites esenciales, para empezar a disfrutar de los aromas.

¿Cómo oler aceites esenciales?

Al ser sustancias muy concentradas, tienen un aroma intenso. No deben ponerse directamente sobre la piel. Para disfrutar de su aroma podemos olerlos directamente desde el bote que los contiene o añadidos a un difusor o bien podemos poner unas gotas en un pañuelo y guardarlo en el bolsillo, para poder llevar el aroma con nosotros todo el día.

Un ejemplo sencillo:

1)- Se destapa el bote del aceite esencial y se acerca a la nariz, sin tocarla. Se hace una inspiración suave. Si cerramos los ojos la experiencia siempre es más intensa, ya que favorece la concentración.
En la primera olfacción ya tenemos el primer encuentro con el aroma, ¡A disfrutar!.

2)- Normalmente, cuando algo nos gusta mucho, con una vez no hay suficiente y queremos más, así que podemos repetir 3 o 4 veces más, y sorprendentemente, iremos descubriendo aromas diferentes en el mismo aceite esencial. El motivo es que las diferentes notas aromáticas de los aceites esenciales van difundiéndose a velocidad distinta. Si estamos concentrados en el placer de la olfacción, será más fácil distinguir esos matices.

3)- Si tenemos la intención de oler más de un aceite esencial, el número de inspiraciones debe limitarse un poco (a 2 o 3), para no colapsar nuestro olfato y poder apreciar bien los diferentes aromas.

¿Qué aceites esenciales os sugerimos para empezar?  

Seguramente cada persona haría una lista diferente, acomodada a sus gustos y experiencias. Todas las listas serían correctas. Nuestra propuesta se basa en aceites esenciales fáciles de conseguir, económicamente asequibles y bastante seguros (a excepción de la hierbabuena y la canela, con las que tendremos más cuidado).
En este caso, vamos a oler los aceites esenciales únicamente para descubrir los aromas, sin buscar específicamente un efecto terapéutico concreto. Por este motivo, si alguno de los aceites esenciales expuestos no te gusta, simplemente no lo escojas. Un aroma que sea desagradable para ti obviamente no te va a proporcionar placer.

  • Lavanda (Lavandula angustifolia): es un aroma floral. Ofrece muchos matices a medida que vas oliéndolo. Al ser muy común, todos conocemos el aroma a lavanda, pero hasta que no lo has olido de verdad, dándole la oportunidad de mostrarse en toda su majestuosidad, te das cuenta de que realmente no lo conocías.
  • Limón (Citrus limonum): Seguro que has olido limón, y puede ser que casi a diario. Ahora toma un aceite esencial de limón de buena calidad y huélelo de verdad… Te va a inundar de luz, de verano, de sol.
  • Naranja dulce (Citrus sinensis): al igual que el limón es un aroma cotidiano, pero su aceite esencial concentra toda su dulzura y su intensidad. Su calidez te envolverá en segundos.
  • Pomelo (Citrus paradisi): la elegancia de este aroma te sorprenderá. Tal vez te esperes un aroma ácido como lo es la fruta misma, pero no…
  • Cedro (Cedrus atlantica): un aroma a madera, seco y dulce a la vez. Te lleva al bosque. Te transporta a la naturaleza.
  • Hierbabuena (Mentha spicata): dulce, cálida, casi una golosina. Tiene un aroma intensísimo que te llena por completo. No lo aproximes mucho a la nariz, no es necesario para sentir su aroma. Si lo tienes cerca de tus ojos mucho rato, se van a irritar y te picarán, así que pocas olfacciones y con cuidado, pero vale la pena.
  • Incienso (Boswellia sacra): su aroma es lento, suave y a la vez profundo y denso. Ideal para meditar y relajar la mente. Una experiencia completamente diferente a la hierbabuena o al limón…
  • Canela (Cinnamomum zeylanicum o Cinnamomum verum): a pesar de ser irritante, si vigilamos que no toque la piel no hay peligro. Es uno de los aromas más conocidos y atractivos; nos hace, literalmente, la boca agua. Lo asociamos a dulces, navidad, invierno… Pero si conectas bien con este aroma, si lo hueles con calma, te va a llegar hasta el corazón.

¿Cuál es el mejor consejo que podríamos dar?

No nos creas, experiméntalo por ti mismo/a, huele, percibe, siente y descríbelo con tus propias palabras. Pero sobre todo, sobre todo… Disfrútalo.

Marifé López y Arseni Sánchez
Espai Manual

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Aceites vegetales en Aromaterapia

La Menta. Cómo podemos utilizar su aceite esencial en terapias manuales

 

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