La mayoría de nosotros pensamos que el cuerpo humano es una máquina perfecta, y sabemos que esta perfección se debe, en parte, a la sincronización de sus diferentes partes. Uno de los más importantes sistemas de conexión general de nuestro organismo es el sistema fascial.

Las Fascias (superficial y profunda), son estructuras de tejido conectivo interconectadas, de manera que a nivel fisiológico podríamos decir que existe solo una única fascia.

Este fascinante envoltorio tiene como función compartimentar todo el interior de nuestro organismo, desde las estructuras más grandes hasta las más pequeñas, pero su función, como comentaremos más adelante, va mucho más allá de la mera compartimentación.

La fascia es viscosa y de densidad variable, dependiendo de la zona y la función que desempeñe y esto es debido a un contenido elevado en colágeno, que le permite modificar fácilmente su estructura.

¿Cuáles son las principales funciones de la fascia?

– Compartimenta, fija y separa espacios

– Permite el deslizamiento de las diferentes estructuras que envuelve

– Une y conecta todo el organismo

– Nos aporta tensegridad

– Protección ante traumatismos

Causas más frecuentes de alteración de la fascia

-Traumatismos

-Microtraumatismos ocasionados por movimientos de repetición

-Posturas inadecuadas y sostenidas en el tiempo

-Estrés emocional

¿Qué parámetros hacen reaccionar a la fascia?

La fascia reacciona, modificando su estructura, ante el contacto físico, las técnicas manuales (quiromasaje, reflexología, drenaje linfático manual, masaje tailandés, etc.), el movimiento, la dieta, la hidratación y también reacciona de forma notable ante alteraciones emocionales y estrés. Es una estructura viva y cambiante, que se adapta constantemente a nuestro día a día.

El estrés es un enorme factor distorsionador de la fascia.

En muchos casos el estrés influye de forma directa sobre nuestro sueño y cuando la calidad de éste no es buena, afecta negativamente a la relajación de nuestra estructura miofascial, generando sobre ella cambios en su viscosidad y aportando en la mayoría de casos tensión a la misma, que puede llegar a convertirse en fibrosis.

¿Cómo tratar las restricciones fasciales?

Recordemos que la fascia es un todo. Esto implica que no debemos limitar el abordaje del tratamiento fascial únicamente al trabajo en la zona del dolor que nos indique el usuario, sino que, tras una exploración exhaustiva de toda la zona, localizamos las restricciones que podamos encontrar, para determinar cuál será la mejor forma de realizar el trabajo.

Posicionaremos las manos primero sobre las extremidades inferiores, para ir ascendiendo a distintos niveles o zonas corporales del usuario, parando sobre esas zonas y colocando nuestras manos en modo de “escucha”, es decir, contactando suavemente la piel con la palma de nuestras manos, para determinar si hay alguna restricción en el movimiento fascial.

Una vez localizadas las restricciones que se puedan derivar del dolor referido por el usuario, pasaremos a trabajarlas.

Hay diferentes formas de trabajar la fascia y todas ellas muy útiles, aunque en este artículo nos referiremos exclusivamente, a la que aplicamos en contra de la restricción.

Colocamos las manos sobre la zona a trabajar, con un contacto superficial sobre la piel para volver a valorar el movimiento de la fascia. Una vez localizada la restricción, empujaremos de forma suave, pero sostenida, la fascia y la mantendremos en tensión durante un minuto aproximadamente, pudiendo repetir la maniobra varias veces. Después es adecuado ver si la movilidad fascial ha mejorado, o dicho de otro modo, si la restricción ha desaparecido.

Esta regulación fascial, este cambio, aparentemente poco significativo, tendrá una influencia, no sólo local sobre el punto de dolor, sino generalizada sobre todo el organismo, llegando a afectar incluso en la postura del usuario.

El trabajo fascial no es invasivo en absoluto, no es doloroso y se puede aplicar a cualquier edad, incluso ante alteraciones agudas donde otras técnicas están contraindicadas. Es una técnica sutil pero tremendamente efectiva.

Dolors Tous, Arseni Sánchez y Marifé López
Espai Manual

 

 

 

 

 

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